miércoles, 21 de mayo de 2008

César Vallejo, el poeta de mis amores




Este año, por lo que veo, es el 70 aniversario de la muerte del escritor peruano César Vallejo, el poeta de mis amores.


Muchas cosas se han escrito sobre este poeta importantísimo aunque, en algunas ocasiones, desconocido por el gran público (como casi todo lo bueno de verdad) pero me quedo con que es el poeta del "dolor humano". Y es que pocos como él han sabido plasmar el espíritu humano en un poema. Pocos como él han sabido sentir lástima, compasión y ternura por sus congéneres como lo hizo César Vallejo, el poeta que me hace pasar de un estremecimiento a otro aún mayor.


Paco Umbral dijo que César Vallejo escribía como si lo hiciera con una tiza. Tanta era la pureza y sencillez, tanta la exposición del alma. ¡Os lo recomiendo encarecidamente!


Para saber más sobre este poeta maravilloso, os dejo este enlace: http://es.wikipedia.org/wiki/Cesar_vallejo y para emocionaros con su escritura os dejo dos poemas: uno muy conocido y otro sencillamente emocionante en el que términos administrativos se mezclan con el alma: "Los heraldos negros" y "Considerando en frío, imparcialmente..."




Los heraldos negros
Hay golpes en la vida, tan fuertes ... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé!
Son pocos; pero son... Abren zanjas obscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán talvez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre... Pobre... pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!



Considerando en frío, imparcialmente...

Considerando en frío, imparcialmente,
que el hombre es triste, tose y, sin embargo,
se complace en su pecho colorado;
que lo único que hace es componersede días;
que es lóbrego mamífero y se peina...
Considerando
que el hombre procede suavemente del trabajo
y repercute jefe, suena subordinado;
que el diagrama del tiempo
es constante diorama en sus medallas
y, a medio abrir, sus ojos estudiaron,
desde lejanos tiempos,
su fórmula famélica de masa...
Comprendiendo sin esfuerzo
que el hombre se queda, a veces, pensando,
como queriendo llorar,
y, sujeto a tenderse como objeto,
se hace buen carpintero, suda, mata
y luego canta, almuerza, se abotona...
Considerando también
que el hombre es en verdad un animal
y, no obstante, al voltear, me da con su tristeza
en la cabeza...
Examinando, en fin,
sus encontradas piezas, su retrete,
su desesperación, al terminar su día atroz, borrándolo...
Comprendiendo
que él sabe que le quiero,
que le odio con afecto y me es, en suma, indiferente...
Considerando sus documentos generales
y mirando con lentes aquel certificado
que prueba que nació muy pequeñito...
le hago una seña,viene,
y le doy un abrazo, emocionado.
¡Qué mas da! Emocionado... Emocionado...

2 comentarios:

mazorko dijo...

inma, muy buenas, me lo apunto, ayer te escribí comentario, pero se ve que soy mu torpe en estos lares. He comprado tus recomendaciones, ahora queda leerlos, jeje.

Besos desde la vega antequerana

Rafael Pimentel Luque dijo...

Preciosos poemas, hace unos tres años leí una antología de Cesar Vallejo y me gustó mucho. Actualmente leo otra de José Manuel Caballero Bonald que me está impactando bastante.